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Más que una trayectoria, una vida cumplida a través de sueños

Han trascurrido 50 años desde cuando Antonio Polo, que nació en 1939 en Venecia

Decidió dedicar su vida al servicio de Dios como sacerdote salesiano. Dentro de ese camino, en 1970, inicia su trabajo pastoral en Ecuador, sembrando en Simiatug y Salinas de Bolívar la semilla del emprendimiento a través de la economía solidaria; paralelamente a ello ha cumplido ideales que han partido desde un sueño.

Pero mucho más allá de ver consolidado sus esfuerzos, podemos ver al hombre de Dios que trabaja arduamente, sin importar limitaciones físicas debido a su delicado estado de salud; pero, qué sería del pequeño paraíso sin sentir el tropel agitado de la respiración del Padre Polo, cubriendo de verde resplandor el camino hacia uno de sus sueños más recientes, “La laguna de los sueños” y junto a ella el deseo de fomentar en la mente no solo de los salineros, sino de todos quienes visitan constantemente Salinas y se admiran de su surgimiento.

Convertir a una comunidad perdida en la serranía bolivarense, en un ícono de la economía solidaria, y en “una puerta abierta al mundo” no ha sido sencillo, pero nació con el propósito de juntar el trabajo e ideas de todos y fundirlas en una, encaminándose hacia una vida digna a través de la utilización responsable de los recursos existentes, entre ellos: la voluntad y la generosidad.

Padre Antonio Polo

50 años de vida sacerdotal, en palabras de protocolo “Bodas de Oro” pero no solo de cumplir su promesa de servicio a Dios y al prójimo, más allá, una vida completa de caminar dejando huella sobre el pensamiento y corazón de cada una de las personas que lo conocen.

¿Quién?, al mencionar el nombre Padre Polo no marca en su faz una sonrisa de agradecimiento por cambiar la historia de vida de todo un pueblo; plasmar en la mirada el asombro, preguntándose, ¿de dónde tanta energía?, y, sin pronunciar ni una sola palabra. Contestarnos que nace del amor, del respeto hacia la vida y sobretodo de la fe.

50 años de sacerdocio y 78 años de edad, dos fechas que marcan, en la vida de los salineros, el inicio de una era, en la que las bajas temperaturas que imperan en el ambiente, son neutralizadas por la calidez de un hombre que ama intensamente.

Gracias Padre Polo por su entrega, y jamás olvide que usted es el capitán de este crucero de progreso y por ende el único encargado de darnos siempre la bienvenida.

Fuente: Lic. Tania Celi – Parroquia de Salinas