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En relación a la petición que realicé hace 15 días y al no recibir ninguna respuesta satisfactoria hasta el momento.

Intenté conseguir por otros medios alguna información acerca de alguna persona millonaria.

Pero no encontré nada. Ninguna. Creo que la explicación de no encontrarlos obedece a que éstos no existen (que lo dudo, ya que recientemente el director del SRI dijo que había 699 nuevos millonarios en Ecuador y que llamativamente de éstos, 121 habían declarado cero en sus impuestos) o, también se puede deber a que nadie se haya preocupado de obtener dicha información, demostrando de esta manera la poca importancia que se da a ejemplos de emprendimiento en nuestra sociedad ecuatoriana.

Menos mal que mientras buscaba dicha persona, encontré una interesante información acerca de un proyecto de micro empresa comunitaria de reconocido éxito en Ecuador, que es la implementada en un pueblito otrora miserable de la provincia de Bolívar, hace ya casi 40 años. Su historia me parece bastante interesante, ya que demuestra que un grupo de personas que recibe la capacitación adecuada y que tiene objetivos comunes, es capaz de producir y gestionar su propia riqueza logrando grandes éxitos, algo que constantemente recalco en este blog.

Todo empezó cuando un grupo de voluntarios de la “Operación Mato Grosso” llegó a mediados de los años 70 a Salinas, un pueblo de extremada pobreza como la mayoría de pueblos de la serranía ecuatoriana. Estos llegaron acompañados del voluntario suizo José Duvach y del sacerdote salesiano, el padre italiano Antonio Polo, promotor de la idea originaria del padre Cándido Rada.

El pueblo tenía apenas 300 habitantes, mayormente indígenas, quienes se dedicaban a la agricultura y la extracción de la sal, con salarios que apenas les permitía sobrevivir. No contaban con los mínimos servicios básicos como vías de acceso, agua potable y luz. Tampoco había servicio médico, lo que desencadenaba en problemas de salud como consecuencia de la falta de higiene y falta de alimentación. Había un alto grado de mortalidad infantil y ante un panorama como éste, existía mucha migración hacia las grandes ciudades con sus problemas derivados de la misma.

Impulsados por estos voluntarios, los habitantes de Salinas formaron la Cooperativa de Ahorro y Crédito “SALINAS”, con la finalidad de conseguir jurídicamente la explotación de las minas de sal. Lo consiguieron cuando el Estado ecuatoriano en 1971 les dio en propiedad las minas, en detrimento de sus anteriores propietarios, una familia colombiana. Con este fallo, dieron el primer paso hacia su desarrollo comunitario.

Después de esta primera experiencia y debido a que los ingresos que la comunidad obtenía a través de la extracción de la sal disminuyeron dramáticamente a raíz del auge comercial de la sal de agua de mar, se sugiere la instalación de una planta productora de quesos. La idea fue acogida por la comunidad con entusiasmo y se inicia el trabajo de elaboración de quesos fermentados y madurados.

La cooperativa financió de esta manera, la primera quesería (El Salinerito), gracias a los ahorros de los socios, y también de otros pequeños proyectos a través de créditos solidarios. El éxito de estos proyectos a lo largo de décadas, hizo posible la formación de una organización más grande llamada actualmente el “Grupo Salinas”.

Estas micro empresas tienen varios ejes de trabajo formado por grupos de vecinos o familias que se dedican a varias actividades como la recolección de hongos, de plantas medicinales y aromáticas, de frutas de temporada como el mortiño, la mora, miel de abeja, para la elaboración de pastas, mermeladas, conservas. Otro grupo entrega la lana de oveja para tejidos y la leche para la producción de los tradicionales lácteos.

Un grupo de mujeres en cambio, trabaja en la Hilandería Comunal con maquinas industriales importadas de Canadá produciendo lana de oveja que servirá para la elaboración y comercialización de tejidos que serán exportados en forma de gorros, jerseys, chalecos, bufandas a países europeos, Asia o EEUU. También realizan artesanías de tagua y sombreros. Y por último hay un grupo de jóvenes que son propietarios gerentes del hotel “El Refugio”, que recibe gran cantidad de turistas extranjeros y nacionales que desean observar de primera mano esta valiosa experiencia. Los precios son muy accesibles y se cuenta con todos los servicios básicos, televisión por satélite y una gran vista de todo el pueblo.

Las queserías “El salinerito” , -producto estrella del Grupo-, elaboran diferentes tipos de productos lácteos como mantequilla, yogur y quesos (mozzarella, dambo, camembert, gruyère, parmesano, etc.).Los implementos necesarios para la elaboración de quesos se construyen en su gran mayoría en Salinas.

Es importante señalar que se ha eliminado la participación de los intermediarios en casi todas las actividades, además que quienes gerencian o dirigen las áreas de producción y administrativas tienen en promedio una edad de entre los 20 y 40 años.

Esta dinámica económica ha permitido que una vez vendidos los productos, las ganancias son redistribuidas en la comunidad en forma de salarios y reinvertidos en sus micro empresas, además de permitir que los servicios básicos sean ahora accesibles y que su calidad de vida haya mejorado considerablemente en cuanto a vivienda, educación y salud.

Actualmente existen nuevos proyectos, como la reforestación de algunas zonas con especies nativas, el establo para cabras con miras a producir queso de leche de cabra, las instalaciones en donde se elaboran alimentos balanceados, o el taller de fabricación de maquinaria y equipos industriales

Una experiencia sin duda ejemplarizante al que lamentablemente veo dos peros: primero que los productos pese a ser de calidad tienen precios excluyentes para la mayoría de los ecuatorianos. Creo necesario que se piense primero en el consumo y valorización de sus paisanos en Ecuador y luego, escalando pequeños peldaños, lanzarse a competir con quesos de trayectorias de siglos de otros países, especialmente europeos y norteamericanos. Y segundo, que esta experiencia al parecer se ha quedado solo en Salinas, a pesar que se ha intentado implantarlo con poco éxito en otras provincias, pudiendo ser, porque no, una política de Estado que genere empleo y elevación de auto estima para mucha gente de los medios rurales y urbanos.

Digo esto, porque estas experiencias son frecuentes en países mas desarrollados, ya que es requisito indispensable para establecer una denominación de origen o el sello de calidad artesanal o de calidad de un producto o de una micro empresa, haciendo que el producto con el tiempo gane prestigio a la par de muchos beneficios para sus habitantes y sus pueblos.

La gente trabajadora e innatamente emprendedora del Ecuador, se merece que se le dé información y oportunidades para poder demostrar que son capaces de contribuir al desarrollo del país, como la que ha podido demostrar esta admirable gente de Salinas. FUENTE: vivenciasdemigracion.blogspot.com