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Momentos antes de la Fiesta de Reyes

El cinco y seis de enero, los pobladores de Salinas de Guaranda y sus 34 comunidades llegan para la Fiesta de Reyes, una fiesta tradicional donde aflora la identidad y las costumbres de antaño, como también la herencia de los warankas, panzaleos y puruháes.

Es viernes por la mañana y hace frío. En Guaranda, algunos hablan de la Fiesta de Reyes que desde el jueves se vive en Salinas, esta parroquia del cantón Guaranda, que desde la década del 70 del siglo pasado dio un giro, y ahora se la conoce a nivel del país –y en parte del mundo- por sus proyectos de emprendimiento en la elaboración de quesos, confiterías, textiles y otros proyectos guiados y manejados por su gente.

El paisaje que lleva a Salinas es verde. La carretera que atraviesa la cordillera es como un mirador de la geografía, donde prima la crianza del ganado. Hay tramos de la vía que siguen la dirección del río Salinas, de aguas cristalinas, diáfanas.

Salinas se ubica a 3.500 metros de altura sobre el nivel del mar. Es una parroquia grande conformada por 34 comunidades. Salinas viene de la palabra “sal”, porque antes de los años 70, las minas de sal eran la fuente de trabajo más importante del área. Aún se ven rocas con matices blancos que enseñan lo salino del lugar.

Las culturas precolombinas

La historia dice que antes, en la época precolombina, los warankas hacían intercambios o truques de productos, con los panzaleos, puruháes y otros grupos humanos de la costa especialmente. Los primeros entregaban sal y a cambio recibían dulce y mercancías que satisfacían sus necesidades.

Lo peculiar de este espacio geográfico andino es su variedad climática, con poblados que se ubican a los 4120 metros de altura sobre el nivel del mar, como Yaraucsha; hasta aquellos que se asientan a 1.200 metros de altura, es decir son zonas sub-tropicales como Malidiahuan.

La fiesta más grande

La Fiesta de los Reyes es una de las más grandes, que tiene esta población de 7.000 habitantes, y la hacen en recordación al viaje de los Reyes Magos a Belén para adorar al Niño Jesús.

Todos los cinco y seis de enero, los habitantes de las 34 comunidades se dan cita en el centro parroquial para participar de un encuentro comunitario, donde prima la misa y luego de ella la recreación con música, comida y presencia de los personajes típicos de ese lugar.

En realidad, los personajes se clasificarían en dos grupos: por una parte están los bíblicos Baltazar, Gaspar y Melchor, los reyes magos que visitan al Niño en Belén; y por otro están los vasallos, capitán, emperador, que acompañan al rey o reyes, pero tienen rasgos propios de la cultura andina ecuatoriana.

A la Fiesta de Reyes llega mucha gente, sobre todo el seis de enero que es el día de mayor presencia de personajes, juegos y música. Quienes vienen de las comunidades más lejanas, las asentadas en tierras subtropicales, emprenden el viaje el cuatro o el cinco de enero en la noche; los de poblados más cercanos madrugan y emprenden ruta a pie, en carro y a caballo también.

Personajes y el ambiente de fiesta

Conforme se avanza a Salinas, es de ver cómo algunos reyes caminan por la calzada, esperando que un voluntario conductor o una camioneta que da servicio al lugar, los lleve hasta el centro parroquial. Es fácil distinguir a un rey, se viste totalmente de rojo y dorado y lleva una corona con oropeles en la cabeza.

También se ven a los capitanes montados a caballo, llevando la bandera en el hombro, acompañado del emperador o de otros compañeros de viaje, esos personajes tienen trajes típicos, el poncho que no obvian, y como es de suponer, lo usan para protegerse del frío característico de esta zona de los Andes centrales del Ecuador.

Hay otros reyes que, para tener una buena participación, salen de sus comunidades y en plena vía mayorse ponen a bailar junto con los vasallos y quienes acompañan en una especie de peregrinación. Eso sí, estas concentraciones de gente llevan al Niño Jesús, porque en honor a él es la fiesta y su deber es llegar a la misa.

Los vasallos son disfrazados juguetones y dentro de esta categoría están alegorías de monos, osos, leones, por citar sólo unos ejemplos, ellos tienen un machete, fuete o chicote en la mano. Uno de estos personajes lleva en la una mano un cuy asado y en la otra un cuchillo para cortar ese cuy en pequeños pedazos y brindar a la gente que encuentra en la vía y se dirige a la fiesta.

Cuando se llega a Salinas -en el Día de Reyes- el ambiente es de jolgorio. Las bandas de pueblo están por las calles y en los alrededores de la plaza. El sonido de las trompetas, del bombo y el redoblante deleitan el oído de los fiesteros. Sus ritmos agudos y graves retumban en las paredes de los cerros; del Tablón-Ventanas, que está más al este; del Calvario que está al norte, del Quindimucha y el Tiagua que están hacia el sur.

La gente se concentra en la plaza central y allí espera, porque en ella y las calles que le rodean se realiza la fiesta. En la concha acústica se coloca la mesa para la celebración eucarística y a lado derecho, el atril donde reposan las lecturas. Una vez que termina la misa, ese lugar también es la tribuna desde donde el animador alienta una parte del desfile.

“Celebrar a los reyes es bien conocido”, eso dice la responsable de la oficina de Turismo comunitario. Ella sabe que en fiestas y en cualquier temporada, el turismo llega a Salinas y de Cuenca -según expresa- llegan muchos, muestra de eso es la presencia de estudiantes de periodismo de la Universidad Politécnica Salesiana, que ubican sus equipos para grabar un documental.

Entre la multitud fiestera, luciendo una gorra y una casaca azul, está José Toalombo, un hombre de más o menos unos 60 años, vicepresidente de la comuna Matiavi-Salinas que es la más antigua. Como representante de la comunidad, José responde lo que le pregunten. De sus abuelos aprendió que Salinas lleva ese nombre por más de 200 años.

“En esta zona habitaron los warankas, los puruháes, los panzaleos, ellos han sido los primeros vividores aquí. Los habitantes aún conservan parte de esa identidad, es poco, eso más queda para la historia. Los hombres de poncho rojo son más warankas y panzaleos también”, dice José.

Celebrar a los reyes magos es tradición en Salinas. La gente cuenta como otrora, las fiestas eran muy grandes, más grandes que las de ahora, habían reyes más tradicionales, salían los caciques y sus participantes se adentraban a la historia; ellos decían que los reyes venían desde mucho antes. La presencia de los reyes eran en menor número que ahora, pero estaban mejor organizados.

Así como hubo sus épocas de apogeo de la celebración, también llegó la época de crisis. Recuperar la importancia de esta fiesta y animar a Salinas y todas las comunidades para que vuelvan a celebrar con ímpetu a los reyes, fue labor del padre Antonio Polo, sacerdote salesiano que en la década de los 70 llegó a la comunidad y emprendió un trabajo de cambio total en la población.

El padre Antonio, un joven sacerdote de no más de 33 años, impulsaba a la gente para que salga un rey de cada comunidad y desde entonces así se hace, esas iniciativas fortalecieron la convivencia. La gente que vivía en la zona del subtrópico no sabía qué era la fiesta de los reyes, nunca participaban; pero desde que se arengó a la participación, ahora ellos no faltan, se preparan para ser parte del rito católico.

En la fiesta de Salinas se ven muchos reyes, todos vestidos de rojo; ellos encarnan a Gaspar, Baltazar y Melchor. De una comunidad llega el Gaspar, de otra el Melchor y de otra el Baltazar, cada rey llega con sus vasallos (servidores), su capitán y su embajador.

El momento que entran a la plaza, ellos se identifican a cuál de los tres representan y hablan para toda la comunidad. En ese rito también se dicen las loas o alabanzas. Mientras el rey habla, los vasallos hacen juegos, defienden a su patrón, cargan tostado, cuyes y carne. En una shigra (bolso), llevan trago y regalan a la gente un pequeño canelazo.

Los vasallos también ponen orden, a los que les molestan dan fuete. Estos personajes son históricos, antes ya existían, pero con la llegada del Padre Antonio Polo desde Italia se reforzó, para que cada vez sean más los participantes jóvenes y adultos.

En enero, el invierno empieza en esa zona. En diciembre, el páramo estaba medio amarillento, con las primeras lluvias la cromática cambió, ahora está verde total, alimentado por la majestuosidad de los pinos y eucaliptos.

La fiesta de los reyes no es tradición sólo de Salinas, a partir del seis de enero otras comunidades lo harán. Habrá reyes en Mulidiahuan, en Echandía, en Chazojuan, cada una con sus características, lo que sí se afirma es que en Salinas empieza y es la más grande (BSG)-(Interculturalidad)

FUENTE: EL MERCURIO